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Agricultura de riego y civilización

La agricultura de riego es posiblemente el complejo tecnológico que más influencia ha tenido en la historia de la humanidad; es el complejo tecnológico que permitió dar el paso de una cultura de agricultores primitivos a la civilización, es decir a culturas urbanas y a la posibilidad de sostener y conformar grupos de especialistas dedicados a otras innovaciones tecnológicas y a otras temáticas culturales: arquitectura, escultura, pintura, filosofía, literatura y otras muchas cosas incluyendo actos de barbarie humana: tecnológicos y sociales.

La agricultura de riego es el primer tipo de agricultura que, en el mundo primitivo, con muy poco instrumental tecnológico, permite la producción de excedentes.

La agricultura de riego tiene además otro importante significado, la construcción, aún a pequeña escala, de obra hidráulica, el mantenimiento de la infraestructura hidráulica, la distribución del agua obligan a un esfuerzo colectivo que implica gran cohesión social, donde el individuo necesariamente debe someterse a las decisiones de la colectividad. Es decir decisiones tan sencillas cómo cuándo regar la parcela, cuándo limpiar el canal son decisiones que no se pueden realizar bajo criterios individualistas; son, por su misma naturaleza técnica, decisiones colectivas.

La agricultura de riego permitió la producción de excedentes, obligó a la cohesión social y proveyó los medios de coerción sobre el individuo. Es decir aquel individuo no dispuesto a sujetarse a la colectividad podía ser sancionado.

En otras culturas agrícolas primitivas no existía la posibilidad de coerción dado que los elementos tecnológicos necesarios para la producción eran creados y reproducidos por los individuos. En una descripción maravillosa que hace el antropólogo social Edmund Leach (1976) sobre los shan y los kachin de Birmania, señala que las bandas de kachin, que periódicamente eligen un jefe, cuando se hartan de él recogen sus cosas y se van --abandonando a su jefe.

Excedentes, cohesión social, capacidad de coerción y la necesidad de un grupo de especialistas encargados del diseño de la obra hidráulica y de la planificación y ejecución de la obra misma: movilizaciones de contingentes de trabajadores con instrumental primitivo, acarreo de los materiales para la obra; así como encargados de la administración de las obras –llevaron a la aparición de un poderoso grupo de administradores/ burócratas; grupo de administradores que concentró, según la propuesta de Karl Wittfogel (1966), el poder en las sociedades hidráulicas.

En México, allá por la década de 1940, las investigaciones de Gordon Childe (1958, 1964, 1981) y Karl Wittfogel (1966) que tipifican a civilizaciones hidráulicas: agricultura de riego, obras hidráulica a gran escala (gran escala para su época y aun para la nuestra), construcciones monumentales aprovechando la capacidad probada de empresas a gran escala en la obra hidráulica, llevaron a proponer que en el período prehispánico en México y en el área andina podría haber existido este tipo de sociedad; la evidencia inicial sugerente: la existencia de construcciones monumentales tales las pirámides.

Antropólogos sociales mexicanos, siguiendo la propuesta de Childe y Wittfogel, buscaron y encontraron las evidencias de infraestructura hidráulica y de agricultura de riego. En México el área cultural prehispánica de agricultura de riego, ciudades y Estados pasará a designarse como Mesoamérica, que incluye porciones de Centroamérica y excluye el norte de México, zona de culturas de cazadores-recolectores y algunos pueblos aislados con una agricultura de riego a pequeña escala y carentes de ciudades y Estado (Palerm Viqueira 1995).

Las primeras civilizaciones en la historia de la humanidad se basan todas ellas en la agricultura de riego: Mesopotamia, Egipto, Mohenjo-daro en la India, China, Mesoamérica, el área andina en América del Sur. Las civilizaciones que aparecen después, como los Fenicios, la cultura griega y otros, aprovechan los avances tecnológicos y capacidad de compra de las primeras civilizaciones de regadío. De tal manera que la cultura occidental tiene una inmensa deuda con la cultura oriental y con el invento de la agricultura de riego (Childe 1958).